Es muy importante estar tomando el agua suficiente todos los días para poder tener un cuerpo sano. Cuando no nos tenemos una hidratación adecuada, nuestro cuerpo puede comenzar a presentar problemas relacionados con el sobrepeso, como un metabolismo lento o ineficiente, problemas digestivos o incluso retención de líquidos.

Pero muchos creemos que para mantener una buena hidratación sólo basta con estar tomando agua todo el día, sin darnos cuenta que también el agua en exceso puede dejarnos consecuencias negativas, como intoxicación debido a que el cuerpo consume mayor cantidad de líquidos a la que puede eliminar en un día.

Cada persona es diferente, realiza actividades diferentes y tiene objetivos diferentes, por lo que las necesidades de hidratación de cada quien varían. Pero si tu objetivo es lograr una definición muscular, te compartiremos algunos tips sobre las horas a las que puedes consumir agua y la manera de consumirla.

  1. Agua tibia al levantarnos: Cuando recién nos levantamos, nuestros órganos digestivos se encuentran en reposo, por lo que es recomendable que lo primero que consumamos sea algo muy ligero para activarlos sin necesidad de sentirnos muy pesados. Además, se recomienda que la temperatura de esta sea tibia para no someter a nuestro cuerpo a cambios muy bruscos de temperatura y evitar que nuestros órganos se alteren.
  2. Agua a temperatura ambiente antes de cada comida: Contrariamente a la creencia de que el agua antes de comer ayuda a saciarnos, el tomar agua aproximadamente media hora antes de la comida, ayuda a facilitar el proceso de digestión y a que los nutrientes de la comida se absorban mejor.
  3. Agua fresca antes de hacer ejercicio: Beber agua antes de entrenar nos ayuda a mantener la hidratación. Además, mientras te ejercitas es recomendable estar bebiendo tragos pequeños cada 15 minutos y tomar un vaso de agua para reponer la pérdida de líquidos. Sólo intenta no tomar el agua muy helada para que no haya un cambio de temperatura corporal muy drástico.
  4. Tomar un poco de agua al tener antojos: En muchas ocasiones, cuando tenemos antojos es sed disfrazada. Si al tomar agua el antojo no disminuye, significa que no hemos estado nutriéndonos adecuadamente y es necesario averiguar lo que necesita nuestro cuerpo.
  5. Agua a temperatura ambiente o un poco fresca al sentir sed: Cuando nuestro cuerpo nos pide agua lo hace para evitar la deshidratación. No necesitas esperar a tener sed para tomarla, pero cuando te da, debes tomar.
  6. Medio vaso de agua fría a media mañana y a media tarde: Para evitar que nuestros órganos comiencen a reposar entre comidas se sugiere tomar agua. Tomar agua fría significa que nuestro cuerpo debe calentarla un poco para emparejarla con la temperatura corporal y esto se traduce en un gasto de energía y una quema extra de calorías.
  7. Un vaso de agua antes de acostarte: Esto puede ayudarte a prevenir problemas cardíacos durante la noche, además de dejar los órganos hidratados y de mantener activo nuestro metabolismo para remover los desechos que serán eliminados por la mañana.