Como cualquier otra característica física, los genes son los encargados de determinar la forma de tus músculos abdominales. Es muy probable que si tanto tú como tus padres o incluso abuelos están en un buen estado físico, encontrarás muchas similitudes en la manera en la que se ve tu abdomen.

Existen diferentes tipos de abdominales, que van desde perfectamente definidos e incluso hay personas que los tienen un poco disparejos, sin que esto signifique que su cuerpo está mal. La diferencia es que, como nuestros músculos esqueléticos y tendones son de diferentes tamaños, también nuestros músculos abdominales vendrán en distintos tamaños y formas. Hay personas que nunca hacen deportes pero tienen la suerte de tener un tipo de músculo esquelético que los hace tener un abdomen marcado.

El músculo esquelético es lo que define qué tan marcados se noten tus músculos abdominales. Podemos encontrar a personas con músculos abdominales gruesos, que los ayudan a que se vean mucho más marcados, mientras que otros tienen los músculos delgados, lo que hace que sus abdominales se vean más planos.

Los tendones, por su parte, son los determinantes de la separación de tus abdominales. Tener tendones largos crea mayores espacios entre tus músculos abdominales, mientras que con tendones cortos, el espacio entre estos será mucho menor.

Aunque también, por obvias razones, el entrenamiento es un factor determinante en la manera en la que lucen tus músculos abdominales. Por ejemplo, los jugadores de béisbol que entrenan mucho movimiento de rotación al lanzar la pelota con una mano comienzan a tener como resultado un torso ligeramente inclinado o músculos que se ven diagonales, además de que desarrollan más un lado del abdomen por el movimiento repetitivo que realizan.

Los físico culturistas, por ejemplo, siempre buscan tener los músculos muy saltados. Por lo que cuando se preparan para sus competencias, hacen rangos de movimiento corto con muchas repeticiones, lo que les ayuda a maximizar el tamaño que tienen predefinido genéticamente.

Recuerda que tu genética es la principal determinante de cómo se verá tu cuerpo, pero esto no quiere decir que no puedas ayudarle a mejorar mediante rutinas de ejercicio y dietas adecuadas para tu tipo de cuerpo. ¡Así que a darle en el gym! ¡No hay excusas!